La psicología de las masas del fascismo: Prefacio

Prefacio de La psicología de las masas del fascismo, de Wilhelm Reich, incluido en la edición de 1980 de Editorial Bruguera.


PREFACIO

En la primera edición inglesa de Psicología de masas del fascismo, aparecida en 1946, Reich afirmó que su teoría sexo-económica, aplicada al estudio del fascismo, había soportado el paso del tiempo. En la actualidad, casi cuarenta años después de la publicación de la primera edición en alemán, esta nueva y más exacta traducción presenta todos los indicios de que no se trata simplemente de una obra de valor histórico sino que sigue superando el paso del tiempo. Hoy día, en medio de la violenta pugna que se está produciendo entre las fuerzas represivas y la autorregulación natural, el hecho de que la validez de las concepciones de Reich está más firmemente enraizada que en el pasado se ha convertido en una evidencia innegable. Cualquier intento de refutación de su validez esencial debe enfrentarse ahora con el conocimiento de la energía física del orgón, el principio fundamental general aplicable a todos los fenómenos biológicos y sociales. Por muy extravagante que esto suene, por muy fantástico que pueda parecer su descubrimiento, puede predecirse que sigue manteniendo su vigencia frente al rechazo irracional derivado de los rumores, el desinterés y la mala interpretación mecanicista, así como frente a la aceptación mística irracional o la selección fragmentaria, las cuales establecen de modo arbitrario la línea que separa lo que es deseable de lo que no lo es. Este último problema resulta especialmente difícil de resolver a causa de la habitual tendencia a juzgar la obra de Reich sobre la base de los propios y limitados intereses y prejuicios, sin ninguna capacidad para adentrarse en los ignotos dominios del conocimiento. Por ejemplo, resulta bastante evidente que los jóvenes contestatarios, a despecho de la advertencia de Reich de que sus descubrimientos no debían ser utilizados políticamente, están ávidos por apoderarse de ciertas porciones de sus primeros trabajos para utilizarlos dentro del marco de sus propios fines, sin tener en cuenta su desarrollo lógico dentro del campo físico y biológico. En la actualidad, los primeros trabajos de Reich en el campo de la higiene mental y su estudio de la estructura del carácter humano ya no pueden ser separados de su último y crucial descubrimiento de la Energía de la Vida, del mismo modo que no se pueden separar el animal llamado hombre y la vida misma. Si Psicología de masas del fascismo ha de ser entendida y utilizada de un modo práctico, si la vida «frustrada» ha de liberarse a sí misma, y si la paz y el amor quieren convertirse en algo más que palabras hueras, la existencia y el funcionamiento de la Energía de la Vida deben ser comprendidas y asimiladas. Por más que ésta sea ridiculizada y despreciada, no se la puede ignorar si el hombre quiere reconciliarse con las hasta ahora misteriosas fuerzas contenidas dentro de sí mismo.

En esta obra en concreto, Reich ha aplicado a la escena política y social sus conocimientos clínicos sobre la estructura del carácter humano. Rechaza firmemente la idea de que el fascismo sea la ideología o actuación de un individuo o nacionalidad aislados; o de cualquier grupo étnico o político. También niega la simple interpretación socioeconómica propuesta por los ideólogos marxistas. En cambio, entiende al fascismo como la expresión de la estructura caracteriológica irracional del ser humano medio, cuyas necesidades e impulsos primarios y biológicos han sido reprimidos durante miles de años. La función social de esta represión, y el papel crucial que desempeñan en ella la familia autoritaria y la Iglesia, son analizados cuidadosamente. Reich muestra cómo cualquier forma de misticismo organizado, incluyendo al fascismo, descansan sobre el deseo orgástico insatisfecho de las masas. Hoy día no puede ser infravalorada la importancia de este trabajo. Todavía existe la estructura caracterológica humana que creó movimientos fascistas organizados, y aún domina nuestros presentes conflictos sociales. Si el caos y la agonía de nuestro tiempo tienen que ser eliminados, debemos volver nuestra atención hacia la estructura caracterológica que los crea; debemos comprender la psicología de masas del fascismo.
MARY HIGGINS, Trustee
The Wilhelm Reich Infant Trust Fund
N.Y., 1980 

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