166. A Stanley Hall.
Viena, IX Berggasse, 19, 23-11-1913Querido Mr. Hall:
Los años transcurridos desde que visité su casa y Universidad
[1]
no han aminorado mi gratitud por la hospitalidad con que me acogieron. Recibir
carta suya representa para mí la más placentera rememoranza de aquella
importante época de mi vida.
Me alegro de que no haya disminuido su interés por nuestro
trabajo. Probablemente se dará usted cuenta, aun desde tan lejos, de que,
aunque todo sigue sumido todavía en estado de fermentación y transición, se ha
mantenido en conjunto la tendencia hacia el progreso, no obstante todas las
desviaciones de la senda prevista. Continuaré ocupándome de enviarle todo
cuanto se publique en defensa de nuestras teorías.
No me preocupa que sea precisamente la cuestión del
simbolismo sexual la que usted excluye. Seguramente habrá observado que el
psicoanálisis crea muy pocos conceptos nuevos en ese terreno, tomando más bien
ideas remachadas por el transcurso de los años, que aprovechan y apoyan con
toda clase de pruebas. Las posibles exageraciones irán poco a poco disipándose
pero estoy seguro de que la mayor parte de la teoría podrá soportar los
avatares del tiempo.
Los únicos acontecimientos desagradables dentro del
movimiento psicoanalítico conciernen a las relaciones personales. Jung, que me acompañaba cuando tuve el
gusto de visitarle, ha dejado de ser amigo mío, y nuestra colaboración bordea
el rompimiento total. Estos cambios son tristes, pero inevitables.
Con la esperanza de que usted y Mrs. Hall sigan disfrutando
de buena salud, quedo agradecido y sinceramente suyo,
Freud.
[1] Clark University, Worcester,
Mass., donde Freud había dado un ciclo de conferencias en 1909, y de la que
había sido nombrado doctor honoris
causa. Estas conferencias fueron publicadas en alemán bajo el título
Über Psychoanalyse («Cinco lecturas sobre el psicoanálisis»), Viena,
1910. Ed. Standard, 11.


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