Sitges 2011: Jan Harlan y Chris Baker


Jan Harlan y Chris Baker en Sitges 2011

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El Festival Internacional de Cinema de Catalunya ha tomado como lema para este 2011 la inteligencia artificial, tema clave de la ciencia-ficción. Como no podía ser de otra manera, la película "Artificial Intelligence", de Steven Spielberg, que cumple por estos días 10 años, se ha erigido como imagen del festival y su pase en el Auditori estaba programado para el día de la inauguración del certamen: el jueves, 6 de octubre.

Tras el pase de Artificial Intelligence en el Auditori, el productor Jan Harlan y el dibujante Chris Baker concedieron un post-screening en la Sala Tramuntana. Una veintena de personas, la mayoría de ellos periodistas, asistieron al evento, que rozó la hora de duración y consistió en un turno abierto preguntas del público al productor y al dibujante.

Alguien del público algo despistado inauguró el post-screening preguntando qué hay de cierto en el hecho de que Artificial Intelligence haga referencia al 11s. Tanto Harlan como Baker se quedaron algo extrañados: la película se estrenó en EE.UU. unas semanas antes de los atentados en las Torres Gemelas (para ser exactos, el 29 de julio).

Sin embargo, unos minutos más tarde alguien preguntó por la recepción de la película en su estreno y Harlan comentó algo curioso: La películas de Kubrick, contó, siempre han tenido una recepción muy distinta en función del país. Así, por ejemplo, Eyes wide shut tuvo una gran acogida en los países latinos (España, Francia, Italia) y sin embargo fue un fiasco en Estados Unidos y en Inglaterra. Inteligencia Artificial tuvo una suerte similar y además un enorme éxito en Japón. En EE.UU. fracasó y es posible, añadió Harlan, que tras los atentados del 11S (con la pelicula todavia en cartel) el público norteamericano no estuviera muy receptivo a una historia con tintes apocalípticos como la del niño-robot David.

Había un tipo de pregunta que, en presencia de Harlan, productor habitual de Kubrick y también de A.I., era de esperar: ¿Cuánto hay de Speilberg y cuanto de Kubrick en A.I.? O para ser más precisos: ¿Qué inventó o qué no respeto Spielberg frente a lo ideado originalmente por Kubrick?

Lo cierto es que es éste un tema relativamente conocido, porque hay documentación (textos, entrevistas escritas y filmadas) que dejan bastante claro que el guión de Spielberg respeta casi por completo lo ideado por Kubrick, y que además el propio Kubrick quería que Spielberg dirigiera A.I.

Al respecto de estos asuntos, alguien del público comentó que había visto el documental “Spielberg on Spielberg” (documental que puedes ver integramentre en nuestro canal deYouTube), en el que el director de A.I. explica que muchos fans de Kubrick asumen que éste ideó la película dando fin a la historia de David en el momento en que se queda contemplando a la Hada Azul en el mar y que lo de continuar la historia 2.000 años después fue idea de Spielberg (asunto este al que también hemos dedicado un artículo: "Sobre el final de A.I."). Nada más lejos de la realidad, Spielberg aclara que esto ya estaba en la mente de Kubrick.




Harlan confirmó tal aclaración. Kubrick estaba fascinado con la idea de tratar de contar una historia paralela de principio a fin a la de Pinocho, por lo que el Hada Azul que convierte a David en un niño de verdad (al recrear vistualmente a su madre) tiene que formar parte del último tramo del guión. De hecho, tres horas antes de esta charla, y como introducción al pase de A.I. en el Auditori, pudimos ver un video doméstico grabado por propio Spielberg en que contaba que la película pretende seguir por completo el viaje de Pinocho y que la película trata sobre el final de la humanidad y la posibilidad de que lo único que quede de ella sea el robot que antaño fabricaran.

Por si alguno tiene dudas, durante el festival ha habido una exposición con un centenar de dibujos originales de Baker, todos ellos dibujados por encargo de Kubrick a mediados de los 90: en ellos aparecen prácticamente todas las escenas de la película, y entre ellas las imágenes del futuro con los supermecas. De hecho, el propio Baker explicó que los detalles más sentimentaloides, que seguramente son los que el público atribuye a Spielberg, como la fiesta de cumpleaños de David o la presencia de Teddy, el super-juguete, ya los había concebido Kubrick.

Hubo más preguntas sobre las diferencias de sensibilidad entre Spielberg y Kubrick. Alguien preguntó lo siguiente: Kubrick acostumbra a ser ambiguo mientras que en Spielberg suele haber posiciones marcadas entre el bien y el mal. ¿Cómo afectó este hecho al guión que finalmente escribió Spielberg?

Antes de que Harlan o Baker pudieran responder, otra persona del público espetó “¿Seguro que Spielberg no es ambiguo? ¿Has visto Munich?”. Munich tal vez sea la excepción, se defendió el aludido.

Personalmente creo que Kubrick es menos ambiguo de lo que algunos atribuyen y que Spielberg es más ambiguo de lo que muchos creen, pero, debates aparte, ¿qué respondieron los conferenciantes? Vayamos por partes, porque Harlan y Baker respondieron de modo diferente.

Harlan, que ha colaborado durante décadas con Kubrick, comentó que sabía de primera mano que al autor de La naranja mecánica le gustaba intencionadamente dejar las cosas sin explicar. “Nunca intentes explicar algo que ni tú mismo entiendes” le dijo Kubrick en cierta ocasión. Por otro lado, con frecuencia a Kubrick le preguntaban qué significaba el final de 2001, y él siempre respondía: a mí me parece obvio, así que no pienso explicarlo.

Baker se fue por otro lado. Él reconoció que especialmente no le gustaron dos aspectos del tramo final del film: el aspecto de los supermecas y la voz en off del día completo que David pasa con su madre virtualizada. Lo primero podía confundir al espectador porque los supermecas parecían aliens en lugar de mecas avanzados; Baker dibujó de entrada unos supermecas más angulosos y con el cableado visible, con un aspecto menos líquido. Y lo segundo porque la voz en off quita sugestionabilidad a ese tramo final, y Baker puso como ejemplo la escena en que David y su madre celebran su cumpleaños porque él nunca lo había celebrado, algo que nos aclara la voz en off. Sin esta voz, sería mucho más interesante que el público se preguntase que están celebrando.

Retomemos el asunto de que los supermecas parecen aliens. La misma persona que comentó la infundada acusación de que el tramo final del film era idea de Spielberg comentó que tal vez los que no están contentos con este final lo hubieran estado más si los seres que sacan a David del anfibicóptero no tuvieran aspecto alienígena. La pregunta se mezcló con el asunto de la ambigüedad y los gustos de Baker y quedó sin responder. No obstante, yo me atrevo a dar una respuesta: que los supermecas sean confundidos con alienígenas no modifica para nada el hecho de que la humanidad ha desaparecido, de que David es su único legado “vivo” y que ello lo hace equivaler por sí mismo a ser “real”, de que David sólo tiene un retorno virtual y temporal de la madre, y de que ese retorno equivale para él como para un humano la aceptación de la muerte.


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