Mayo del '68: Manifiestos

Compilación de Manifiestos redactados con ocasión de las revueltas estudiantiles del Mayo del '68 parisino. Extraído de «Imaginación al poder», de Editorial Argonauta.

  1. ¿Por qué luchamos?
  2. ¿De qué caos se trata?
  3. ¡Vuestra lucha es la nuestra!
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    (1) ¿Por qué luchamos?

       (1.a) Causas de la rebelión


    No es por placer que los estudiantes enfrentan a los guardias móviles, pertrechados y armados hasta los dientes.
    No es por placer que, a la hora de los exámenes, los estudiantes responden a la violencia policial. Nunca es por placer que se lucha contra alguien más fuerte que uno.
    Durante años los estudiantes protestaron contra las medidas autoritarias que el gobierno quiso imponerles. Han protestado, en calma, contra la reforma Fouchet, contra las medidas Peyrefitte.
    En calma, pero también, en medio de la indiferencia general; durante años el poder ignoró sus protestas como ha ignorado las de los obreros. Durante años esta protesta fue en vano y no tuvo eco.

    Hoy, los estudiantes resisten.


    Su único crimen es el de rechazar una Universidad cuyo único objetivo es el de formar los patrones de mañana y los instrumentos dóciles de la economía. Su único crimen es el de rechazar un sistema social autoritario y jerárquico que silencia toda oposición radical; es el de negarse a ser los sirvientes de ese sistema.

    Ese único crimen lo pagan con los garrotazos y la prisión.

    Si los estudiantes de universidades y liceos se han movilizado, si han hecho frente a la represión, es porque quieren defenderse de la represión policial y del poder burgués; los estudiantes toman una posición de legítima defensa.

    Se pretende hacer creer que se trata sólo de una batahola provocada por un puñado de agitadores aislados que, por supuesto, vienen de Nanterre: es de Nanterre de donde vienen todos los males. El recurso al nanterrorismo no explica nada. El gobierno se conforma con bien poca cosa, pues los “revoltosos” de Nanterre no están, no estuvieron nunca aislados. Cómo explicar de otro modo, que en toda Europa los estudiantes se levantan. A un malestar común, corresponden causas comunes.

    Para detener la rebelión estudiantil, no será suficiente con decapitar a Nanterre: lo que nace hoy en París no conoce fronteras. En Berlín, miles de estudiantes han hecho tambalear un Estado fuerte y reaccionario. La SDS también, estaba sólo constituida por un pequeño puñado de agitadores: hoy representa el único gran movimiento de oposición a la fascistización de Alemania occidental.

    En Italia miles de estudiantes impusieron su derecho a cuestionar el sistema social. A una represión violenta respondieron con manifestaciones todavía más violentas que las del viernes pasado. En España, en Inglaterra, en Brasil, en Lovaina, por toda Europa y en todo el mundo los estudiantes enfrentan en la calle a las fuerzas del orden burgués. En todas partes, como en París, la violencia de la represión ha demostrado que los gobiernos temen a esos movimientos, frágiles en apariencia pero que por todas partes comienzan a quebrantar el orden existente. Las campañas de la prensa han tratado de aislar, de desacreditar a esos movimientos: si las revueltas estudiantiles ocupan la primera plana de los diarios, no se debe a la sensibilidad particular de los periodistas. Por el contrario, sólo se busca proporcionar la campaña de odio hacia ese peligro potencial que amenaza al orden social.

    (1.b) Un mismo combate


    En París, en Nanterre no luchan solos, no luchan por ellos solos. En Alemania, el 1º de mayo, decenas de miles de estudiantes y obreros se encontraron juntos a iniciativa de la SDS, en la primera manifestación anticapitalista que Berlín conoce después del nazismo. El “puñado de agitadores” se convirtió en movimiento de masas. Aquellos que luchan contra la Universidad capitalista se encontraron al lado de aquellos que luchan contra la explotación capitalista.

    En Francia, nosotros sabemos bien que nuestro combate no ha hecho más que comenzar; nosotros sabemos que la juventud es sensible a la crisis capitalista, a la crisis del imperialismo que oprime al Vietnam, a la América Latina, a todo el Tercer Mundo. En Redon, en Caen, los jóvenes obreros se han rebelado violentamente, más violentamente que nosotros. Eso, la prensa que nos ataca hoy lo ha silenciado. A pesar del gobierno, a pesar del silencio y las manipulaciones de una prensa a su servicio, nuestras luchas convergen con las de ellos.

    Hoy, los estudiantes toman conciencia de lo que se quieren formar con ellos: los cuadros del sistema económico existente, pagados para hacerlo funcionar mejor. Su lucha concierne a todos los trabajadores, ya que es la misma lucha: se niegan a llegar a ser profesores al servicio de una enseñanza que selecciona a los hijos de la burguesía y elimina a los otros; se niegan a llegar a ser sociólogos fabricantes de slogans para las campañas electorales del gobierno, psicólogos encargados de hacer “funcionar” los “equipos de obreros” según los mejores intereses del patrón; cuadros encargados de aplicar contra los trabajadores un sistema al que ellos mismos están sometidos.

    La juventud estudiantil, obrera, rechaza el futuro que le ofrece la sociedad actual, rechaza la desocupación cada vez más amenazante, rechaza la Universidad de hoy que sólo le brinda una formación “ultraespecializada”, carente de valor que, bajo el pretexto de “selección”, reserva el saber a los hijos de la burguesía; que es sólo un instrumento de represión contra todas las ideas no conformes con los intereses de la clase dominante.

    Cuando ella se rebela con violencia, tiene conciencia de que hace más evidente y más neto ese rechazo; tiene conciencia que su lucha sólo tiene perspectivas si los obreros comprenden el sentido y la hacen suya. Es por eso que hoy, nosotros continuamos; es por eso que nos dirigimos a usted.

    Action, Nº 1, mayo 1968.

    Órgano del movimiento estudiantil, realizado con el apoyo de la UNEF (Unión Nacional de Estudiantes de Francia), Movimiento 22 de marzo (Nanterre), CAL (Comités de Acción de Liceos) y SNESup (Sindicato Nacional de la Enseñanza Superior).


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      (2) ¿De qué caos se trata?


      Los ferroviarios y los campesinos se han puesto de acuerdo para enviar papas que serán distribuidas gratuitamente en la Estación St. Lazare.

      En Nantes y St. Nazaire, los Comités de Huelga sustituyen a la administración:

      Sobre la marcha, aparecen nuevos “inspectores”; son los huelguistas que controlan los precios;

      Las mujeres de los huelguistas establecieron la distribución de verduras directamente del productor al consumidor;

      Los surtidores de gasolina han sido requisados y la gasolina distribuida bajo control de los huelguistas;

      El Supermercado está ocupado y los almacenes exhiben estos carteles: “Aquí, los precios son verificados por el Comité de Huelga”.

      El gobierno pretende hacer cundir el pánico ante la huelga, denunciando el “caos”. Pero al pasar de la Huelga Pasiva a la Huelga Activa, los trabajadores han demostrado que pueden tomar en sus manos y organizar ellos mismos los servicios públicos, sociales y los medios de producción, es decir, hacer funcionar sin patrón ni explotador de ninguna clase la máquina económica del país al servicio de los trabajadores.

      Comité de Acción del “IV Arrondissement”



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        (3) ¡Vuestra lucha es la nuestra!


        Nosotros ocupamos las facultades, ustedes ocupan las fábricas. ¿No combatimos unos y otros por lo mismo?
        Hay un 10% de hijos de obreros en la enseñanza superior. ¿Nuestra lucha busca que haya una mayor cantidad, una reforma democrática de la Universidad? Eso sería bueno, pero no es lo más importante. Esos hijos de obreros llegarán a ser estudiantes como los otros. Que un hijo de obrero pueda llegar a ser gerente, no está en nuestro programa. Queremos suprimir la separación que existe entre trabajadores y obreros dirigentes.

        Hay estudiantes que, a la salida de la Universidad, no encuentran empleo. ¿Acaso luchamos para que lo encuentren, por una buena política del empleo de los diplomas? Eso estaría bien, pero no es lo esencial. Esos diplomados en psicología o sociología llegan a ser los seleccionadores, los psico-técnicos, los orientadores que tratarán de mejorar vuestras condiciones de trabajo; los diplomados en matemáticas llegarán a ser los ingenieros que ponen a punto las máquinas más productivas y más insoportables para ustedes. ¿Por qué nosotros, estudiantes, hijos de la burguesía, criticamos la sociedad capitalista? Para un hijo de obrero, llegar a ser estudiante significa salir de su clase. Para un hijo de burgués, es quizás la ocasión para conocer la verdadera naturaleza de su clase, de interrogarse sobre la función social a la que se le destina, sobre la organización de la sociedad, sobre el papel que ustedes desempeñan. Nos negamos a ser los eruditos amputados de la realidad social. Nos negamos a ser utilizados en provecho de la clase dirigente. Queremos suprimir la separación entre trabajo de ejecución y trabajo intelectual y de organización. Queremos construir una sociedad sin clases; el sentido de vuestra lucha es el mismo.
        Ustedes reivindican el salario mínimo de 1.000 francos en la región parisina, el retiro a los 60 años, la semana de 40 horas pagada por 48. Son viejas y justas reivindicaciones. Parecen por lo tanto no tener conexión con nuestros objetivos. Pero en realidad ustedes ocupan las fábricas, toman a los patrones como rehenes, hacen huelga sin preaviso. Esas formas de lucha han sido posibles por las múltiples acciones mantenidas con perseverancia en las fábricas y también gracias al reviente combate de los estudiantes.

        Estas luchas son más radicales que nuestras legítimas reivindicaciones porque no buscan sólo una mejora en las condiciones de los trabajadores dentro del sistema capitalista, implican la destrucción de ese sistema. Son políticas en el verdadero sentido de la palabra: ustedes no luchan para que sea cambiado el Primer Ministro, sino para que el patrón no tenga ya más poder ni en la fábrica ni en la sociedad. La forma de lucha de ustedes nos ofrece a nosotros, estudiantes, el ejemplo de la actividad realmente socialista: la apropiación de los medios de producción y la facultad de decisión para los obreros.

        Vuestra lucha y nuestra lucha son convergentes. Es necesario destruir todo lo que aísla unos de otros (las costumbres, los diarios, etc.). Es necesario establecer la coordinación entre las fábricas y las facultades ocupadas.

        ¡Viva la unificación de nuestras luchas!
        Todos a la manifestación en la Estación de Lyón, hoy 24 de mayo.

        Movimiento 22 de Marzo
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