Kubrick y "A.I." (Artificial Intelligence)


 «A. I.» de Stanley Kubrick
por Alison Castle


Inteligencia artificial (nombre) habilidad de una máquina para imitar el comportamiento humano inteligente [como razonar, aprender o entender el habla) 
—Merriam-Webster Unabridged Dictionary



En una ocasión, Stanley Kubrick se refirió al ordenador como "una de las invenciones más hermosas del hombre" (1). Siguiendo los consejos de Arthur C. Clarke, se compró una calculadora electrónica Hewlett Packard en 1970 (cuando estos productos no solo eran revolucionarios, sino escandalosamente caros) y empezó a utilizar un ordenador colectivo IBM [conectado a uno computadora central instalada en Londres) el mismo año. Buscador incansable de formas más eficientes de organizar la información y acceder a ella, estaba encantado de poder sustituir los catálogos de fichas por ordenadores que permitían guardar el texto y ejecutar búsquedas de palabras clave. Kubrick, que a principios de la década de los setenta adquirió un procesador de textos WANG y unos años después un modelo Philips. estaba convencido de que todo su equipo podía aprovechar los ventajas de la tecnología informática, de manera que o principios de la década de los ochenta compró ordenadores de sobremesa «de pantalla verde» para sus empleados. En 1984 compró su primer portátil, y fue actualizando los equipos religiosamente o medida que iban apareciendo en el mercado. Kubrick fue la primera persona del Reino Unido que utilizó un equipo de montaje digital al importar de Estados Unidos una máquina Montage del tamaño de toda una habitación en 1986 para editar La chaqueta metálica.

Kubrick siempre se había sentido fascinado por el mundo de lo inteligencia artificial, del que había empezado a sentir interés en 1960 y en el que basó su película 2001: una odisea del espacio (1968). Lector ávido de Scientific American y los escritos de expertos como Hans Moravec y Marvin Minsky, Kubrlck estaba convencido de que con las perspectivas que ofrecían la inteligencia artificial y la tecnología, los ordenadores acabarían siendo superiores al ser humano. En 1971, declaró a Alexander Walker. «Una de las preguntas más fascinantes que se plantean cuando imaginamos que los ordenadores pueden llegar a ser más inteligentes que los hombres es el punto en que lo inteligencia artificial merecerá la misma consideración que lo biológica [...] Existe la tentación de preguntarse en qué sentido la inteligencia artificial es menos sacrosanta que la biológica, y debe de ser difícil llegar a responder favoreciendo a la inteligencia biológica» (2).



Si bien HAL, el superordenador de 2001, desarrolló un comportamiento homicida paro evitar extinguirse, Kubrick pensaba que los ordenadores librepensadores no suponían necesariamente una amenaza para la Humanidad. «Si el ordenador actúa movido por su propio interés, nunca existirá el conflicto a menudo previsto, puesto que es difícil concebir un alto nivel de inteligencia que actúe de forma menos racional que el hombre» (3). El hecho de que los humanos, debido a sus habilidades intelectuales, en el fondo están regidos por sus emociones fue un tema muy recurrente en todo la obra de Kubrick, y una de las razones principales de la fascinación que sentía por Napoleón: ¿cómo puede un hombre alcanzar un nivel de inteligencia como el de Napoleón y aun así dejarse llevar por impulsos como la codicia, los celos y la impetuosidad, que le llevaron a la perdición?


Para Kubrick, la idea de que algún día los ordenadores llegaran a ser más inteligentes que el hombre sin la vulnerabilidad inherente a la inteligencia humana le resultaba una perspectiva emocionante e incluso positiva. Pero si los ordenadores fueran más listos y más racionales que los humanos, ¿cuál sería, en caso de haberla, la cualidad compensatoria del hombre? Ante la ausencia de una explicación religiosa, ¿qué importancia tendría la vida humana comparada, por ejemplo, con los robots de última generación que pueden ver, actuar y moverse como los humanos, y al mismo tiempo ser intelectual y físicamente superiores? En respuesta a estas preguntas, Kubrick se centra en la idea reductora, aunque fundamental, de lo «real», en el sentido expresado por el robot David, para desarrollar lo que hace que los humanos tengan esa chispa característica. El Significado de «real» y la razón de que esta idea intangible dé sentido a la vida humana son los temas centrales de «A.I.», de Stanley Kubrick.
* * *
En 1982, tras muchos años buscando lo que él denominaba una «buena historia» sobre inteligencia artificial, Stanley Kubrick suscribió una opción de los derechos de la novela corta de Brian Aldiss Super Toys Last All Summer Long (Los superjuguetes duran todo el verano). Escrita en 1969, la novela se centra en David, un niño androide que lucha por hacer frente a los sentimientos de su «madre» humana, Monica. Mientras que él cree que siente un amor auténtico por ella, ella no puede corresponderle e interpreta la reticencia como «su centro de comunicación verbal [...] en problemas». Preocupado al pensar que es distinto de sus padres humanos, David le pregunta a su osito de peluche: «Teddy, ¿nosotros somos de verdad, no es así?», El muñeco, «especializado en dar apoyo» le contesta que sí. Al final de la historia, Monica averigua que ha ganado la lotería de la maternidad tras cuatro años de espera. David, que la ha acompañado durante todo este tiempo, presumiblemente quedará eclipsado con lo llegada del niño «de verdad».



(Continuará)

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