Great artists steal, they don’t do homages

"I steal from every single movie ever made. If people don’t like that, then tough tills, don’t go and see it, all right? I steal from everything. Great artists steal, they don’t do homages".




Estas son palabras de Quentin Tarantino en un rueda de prensa en 1994, en la época de promoción de Pulp Fiction. En un principio empieza hablando de su propia manera de hacer cine pero concluye con que los cineastas (los grandes artistas, dice) en general trabajan de esa manera, robando, no homenajeando. Esto es toda una teoría. ¿Y por qué un robo y no un homenaje? Pues porque el cineasta se sirve de una escena de otro para filmar la propia.


Un homenaje puede ser mencionar a una película anterior en un determinada secuencia, como por ejemplo cuando los protagonistas de las películas de Woody Allen hablan de cine o cuando en las películas de Pedro Almodóvar los protagonistas van al cine. Otra cosa es filmar una secuencia que contiene elementos de otras secuencias o que incluso son un calco de ellas: eso no es un homenaje, es un robo. Por supuesto, los robos son en sí mismo también homenajes, porque son una manera del director de mostrar su admiración por la escena robada, pero no por ello dejan de ser robos.


Existe una forma muy disimulada de robar: filmar un remake. Bueno, no hay tanta diferencia con el robo convencional, que consiste en hacer un remake de escenas sueltas de otras películas.

Algunos de los directores más aclamados del panorama actual son grandes ladrones: Spielberg roba, Nolan roba, Scorsese roba, Amenábar roba, Von Trier roba. Y sin contar a Tarantino, el gran ladrón de ladrones es sin duda De Palma, aunque menos de lo que parece. Luego está George Lucas, que se roba a sí mismo, algo que también hace Spielberg incluyendo en sus films guiños a otros films previos suyos. Y luego están los directores que tiran de su propia cantera, como Hitchcock o el ya mencionado Woody Allen.

Y está bien que sea así. Sin robos no existirían muchas grandes películas de estos directores mencionados. Además, lo interesante de estos robos son las modificaciones y mezclas que introduce el director, no los calcos (como hace Gus Van Sant con Psycho). El propio Tarantino lo deja muy claro:
"Robo de cualquier película que se haya hecho. Me encanta hacerlo. Si mi trabajo tiene "algo" es porque cojo esto de aquí, esto de allí, lo mezclo, le doy muchas vueltas, y lo veo. Y si a la gente no le gusta, que no se engañen, que no venga a verlo. Yo robo de todas partes. Los grandes artistas roban, no hacen homenajes".
Todo esto plantea dos interrogantes: Uno: ¿Qué significa ser original? Y dos: ¿A quienes robaron los directores robados?
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About Sergi Ruiz

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4 comentarios:

Javier Sánchez dijo...

A propósito de la originalidad, aunque en términos de imaginación, me permito dirigir (copiar) a otro blogger...

http://y-logico.blogspot.com/2006/02/imaginacin.html

Sergi Ruiz Castaño dijo...

Interesante el post de "Y-logico". Tú también eres un ladrón (¿y quién no?) A veces llamamos original no a lo que en sí mismo es nuevo sino a combinaciones de material usado que dan lugar a formas no esperadas.

Javier Sánchez dijo...

Helo ahí.

La frase de Picasso que quise poner, que debe ser obvia a estas alturas, es la de "Un artista copia, un genio roba".

¿Cuál debe ser la diferencia entre un collage refrito y una obra maestra, reconocida como tal?

Sergi Ruiz Castaño dijo...

Buena frase, en especial para el cine. Cuando uno copia, mantiene el original; cuando un roba, se apropia del original. En cine es especialmente frecuente que una escena robada acabe siendo mucho más popular que el original.