Cronenberg, entrevistado por Punset (parte 4 de 5)

Vídeo 4:


PUNSET: Has dicho que me fascinan cosas como el funcionamiento de una célula en el organismo. Cuando leí esto pensé que pocos meses antes en Estados Unidos yo había visto células que se subdividían de una a dos, de dos a cuatro, y esto gracias a un nuevo desarrollo microscópico que es lo que llaman el microscopio de dos fotones. Esas células resultan interesantísimas porque tendrías la impresión de que cada una va por su lado, y uno piensa “pertenecen a mi cuerpo, pero no sé quién las dirige”. Esto es más o menos lo que tú opinas. Bueno, pues ahora puedes ver esas células que probablemente no podías ver cuando escribiste el libro. Creo que después de verlas se llega a entender mejor lo que antes decías. Es realmente increíble el ver esas células: se les inserta una aguja con algo, llamémosle comida, y las células corren en dirección a la aguja, y si desplazas la aguja, cambian de sentido y vana por ella. Y entonces uno se pregunta: ¿Y yo qué papel hago?
CRONENBERG: En efecto, es muy interesante. Cuando nos observamos a nosotros mismos, de uno u otro modo somos un cúmulo de células. En el cuerpo humano ocurre como en la sociedad: hay un intento de organizarse, porque sólo a través de la organización puede darse esa complejidad y esa fuerza, pero también hay una lucha por el dominio incluso en el interior de un solo órgano de nuestro cuerpo. Y desde luego en la gestación, cuando se produce el embarazo también se produce una lucha entre el cuerpo de la madre y el del bebé: realmente es algo así como una lucha, porque la placenta se hace un lugar en el interior de la madre, no es algo amable sino duro y difícil, una lucha. Pero aquí estamos: hay muchas células en mi cuerpo, y la mayoría trabajan coordinadamente para dar lugar a esta conversación.

 PUNSET: 
Pero realmente no sabemos quién las dirige. ¿Quién crees tú que está al mando, quién es responsable de este proyecto, del tuyo en particular? ¿Es algo que hay en el cerebro? El filósofo y lingüista Dennett dice: no hay nadie que sea responsable, que no hay nada, que ni siquiera hay un responsable del mantenimiento.
CRONENBERG: Creo que hay que entenderlo como un flujo: no hay un momento particular en el que puedas decir que esto es la realidad, aquí es donde reside el control y permanece para siempre o durante años. Es un flujo constante. Por ejemplo, en el cuerpo humano, cuando estás durmiendo, ¿quién lleva el control? Bueno, es la respiración automática, etc., mientras el cerebro hace vacaciones. Y se despierta cuando tú te despiertas. Creo que es lo mismo con la sociedad y quizá también lo sea en el universo. Es un flujo constante, y hay un continuo cambio en las cosas. No existe un instante en el que puedas decir “eureka”, y tenerlo todo, porque al segundo de haber dicho eso ya todo ha cambiado.
PUNSET: ¿Dónde te situarías en el debate actual entre los que dicen que la violencia es algo que está en nuestros genes, es una ley de la evolución, que no se puede hacer nada, que está ahí y sólo podemos modelarla, y los otros científicos que hablan incluso de que la suma del todo no es igual a cero, que la historia de la evolución es una historia de colaboración de células, que se ayudan unas a otras? Que no es tanto una lucha de unas contra las otras, sino más bien una historia de colaboración. ¿A ti que te parece?
CRONENBERG: La historia de la colaboración también puede verse como la historia de la lucha por la dominación, es decir, ya sabes “el gen egoísta” y toda la teoría de Dawkings: si el egoísmo sólo puede alcanzarse por la colaboración, entonces tiene que haber colaboración. Tenemos las dos cosas en una, y yo creo que esto es muy esperanzador. Porque creo que no todo está genéticamente determinado, pero muchas cosas sí lo están. Hemos tomado la evolución en nuestras propias manos porque ésta ya no se produce de la manera en que solía ocurrir. ¿Existe un gen para hacerse rico? Por ejemplo, un hombre que sea muy rico y tenga muchas amantes, es muy atractivo porque conduce un coche muy bonito, no porque sea muy fuerte, no porque pueda imponerse físicamente… Puede que sea muy débil físicamente, pero sabe cómo conseguir dinero, y por eso tiene muchas amantes, tiene muchos hijos, y sus genes se propagan. Mientras que el hombre que es muy fuerte pero no es tan listo no tiene este tipo de atractivo en un cierto tipo de sociedad. Entonces podemos decir ¿dónde está la evolución en un caso así? Además, ahora podemos ir a la estructura genética -no ya en general sino en individuos concretos- y cambiarla después de haber nacido y de haberse desarrollado hasta adulto; entonces podemos ir y empezar a intervenir en la estructura genética. Nosotros, nuestras mentes se están convirtiendo en una parte de la evolución de una manera nunca antes vista. Y, sin embargo, sabemos no por la teoría del caos sino por la filosofía en general, que es imposible predecir todas las variables posibles, de manera que nunca sabremos exactamente cuáles van a ser los resultados de nuestros actos. Cuando la gente dice ¿debería haber investigación sobre las células madre o no? No podemos predecir absolutamente todas las consecuencias, simplemente no podemos, pero tenemos una intuición, un presentimiento, de que este tipo de investigación nos conducirá a los descubrimientos más extraordinarios e increíbles, a la capacidad de cambiar la vida sobre la tierra. Y, por supuesto, como todo lo que hemos inventado, todo lo que hemos creado, se puede usar para fines positivos o para fines destructivos y negativos. Podemos predecir que ambas cosas sucederán. Pero parece haber una fuerza, una ola que empuja; es como abrir la caja de Pandora: una vez abierta ya no es posible cerrarla, y esa parte ya está abierta.



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