A propósito de 'Inception' (Origen, 2010)

Existen, como siempre, dos teorías sobre la última película de Christopher Nolan; una que defiende que Inception (Origen, 2010) es algo así como una obra maestra y otra, en la que yo me posiciono moderadamente, según la cual Inception es más bien una tomadura de pelo, tal y como sugería recientemente Àlex Gorina en La finestra indiscreta




Los defensores de Inception como una gran película hablan de su ritmo trepidante, de sus espectaculares imágenes, de su apabullante banda sonora, de la fabulosa interpretación de Leonardo DiCaprio, de la apuesta por tocar desde el cine fantástico temas morales relevantes o de la originalidad de su propuesta de viajar por el universo de los sueños, terreno relativamente poco explorado en la historia del cine


Sus detractores, en cambio, reprochan a Nolan un exceso de acción, un montaje brusco, unos efectos especiales que no están al servicio de la historia, un metraje excesivo o que la historia entre Cobb (DiCaprio) y su mujer (Marion Cotillard) acabe convirtiéndose en un mero McGuffin, y que en suma el resultado es una película excesiva, efectista y pretenciosa.


Estoy de acuerdo con todos estos argumentos, con los favorables y con los desfavorables, que ponen énfasis en aspectos diferentes y no incompatibles entre sí, pero me acaban pesando más los de los desfavorables.


Sin duda se trata de una película de ritmo trepidante, que no baja el nivel en sus 140 minutos. Sin embargo este hecho, llevado a un exceso, puede tornarse en su contra. Decía Groucho Marx que no hay que encadenar dos gags seguidos porque mientras el espectador ríe por el primero se pierde el segundo; hay que dejar, por lo tanto, al menos unos segundos de respiro entre gag y gag. Esto es aplicable también al cine de acción: hay que dejar unos segundos entre peleas y explosiones. Pero a Nolan le cuesta respetar esta máxima (también una teoría) o directamente no está de acuerdo con ella. Ya lo hizo en The Dark Knight (El Caballero Oscuro, 2008) y en Inception lo exagera. Este tipo de ritmo Nolan lo logra mediante técnicas de montaje, es decir, encadenado planos diferentes en una misma secuencia y es por eso que antes mencionaba que el montaje de Inception (también de The Dark Knight, aunque menos) es brusco.


Técnicamente la película es apabullante. No les faltan motivos a aquellos que la comparan con Matrix. No obstante, 11 años después la creación de los hermanos Wachoski sigue imbatida a nivel estético. Pero Inception se le queda cerca. Sin embargo, existe un diferencial fundamental con Matrix. La historia de Neo usa como pretexto (es decir, como un McGuffin) la posibilidad de que en un futuro los robots creen un falso mundo virtual para los humanos para poder filmar unas escenas de efectos especiales que son el verdadero atractivo de la película. En cambio, la historia de Cobb tiene dramatismo e interés y no debería convertirse en un pretexto para incluir en ella escenas de lugares que se desmoronan o trenes que aparecen en medio de las calles de una ciudad. El efecto conseguido, en cambio, es el contrario: la película te absorbe audiovisualmente y uno no se mete lo suficiente en la historia de culpa de Cobb. Nolan estaba preocupado durante la escritura del guión por el hecho de conseguir involucrar al espectador en la interesante idea de poder inculcar una Idea entrometiéndose en la mente del otro. Y esta preocupación estaba justificada en la medida en que, efectivamente, hay un dificultad para conseguir que el espectador se identifique con el protagonista; y no porque la propuesta no sea buena sino porque no está lo suficientemente desarrollada en la película. Tal vez unos minutos menos de acción y unos minutos más de drama podrían convertir, efectivamente, a Inception en una película maestra. Pero lo que no se puede es intercalar planos de explosiones con planos dramáticos en la misma escena, que es justo lo que hace Nolan cuando Cobb (DiCaprio) cuenta a Ariadne (Ellen Page) su amargo secreto, momento en el que se intercalan absurdamente las escenas de acción en la nieve o la pesada caída del furgón.






Debo, no obstante, decir muy en favor de la película algunas cosas. 


En la presentación del pre-estreno de la película en Barcelona, Ángel Sala, director del Festival de Cine de Sitges, se congratulaba de que por fin el cine fantástico apostara por tratar de contar historias con contenido. Ciertamente el cine fantástico apuesta con más frecuencia de la deseada por historias de contenido irrelevante (una interesante y reciente excepción a esto es Eternal Sunshine of Spotless Mind (Olvídate de mí, 2004) y en las que lo único importante es dibujar grandes y originales planos. Desde este punto de vista Inception es una apuesta seria por tratar dilemas morales mediante cine fantástico, algo que Nolan también intenta en The Dark Knight y por lo cual debemos de felicitarle, pues, por partida doble.


Otro aspecto que habla muy en favor de Inception es el hecho de que su visionado nos remite a grandes películas: Nos acordamos de Matrix, de Mission: Impossible (1996) o de la ya mencionada Olvídate de mí, y esto significa que Inception apuesta alto, tanto si nos convence como si, como pienso yo, la consideramos fallida. Debemos, pues, seguir esperando con interés el que acabe siendo el próximo de Nolan.



Antes de finalizar, para otros puntos de vista os remito al blog Apunts sobre l'abisme, en el que podéis leer una muy interesante crítica (favorable) sobre la película que pone muy bien de manifiesto las virtudes y los defectos de Inception, algunas y algunos mencionados ya en este post.







Por cierto, la banda sonora, de Hans Zimmer es maestra. Se ha convertido en pocos días en la banda sonora ideal para ambientar vídeos de contenido espectacular y apocalíptico. Los fans de Zimmer no deben perdérsela.


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About Sergi Ruiz

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2 comentarios:

David B dijo...

Inresante crítica. PO mi parte no puedo abrir mucho debate ya que estoy bastante de acuerdo con todo lo expuesto. Solo añadiria lo sorprendente que parece cuando algunos la alaban por lo complicado de su trama/montaje. ¿Hay alguien realmente que no sepa donde estamos en cada nivel? A parte de -deliberado- ambiguo final, todo esta claro en todo momento, el problema, como bien dices, es que no te importa. Alguna escena de accion memorable (pelea en el pasillo del hotel "rodante"), otras parecen directamente un nivel del "Call of Duty"
Entretenida si, Ambiciosa si. Obra maestra no.
Po cierto, qué buena que es "Olvidate de mi". No la pelicula en si, sino lo que cuenta, y como lo cuenta.

siau!

Sergi Ruiz Castaño dijo...

En efecto, sorprende que bastante gente hable de lo complicado de su trama cuando no es para tanto. Es cierto, sin embargo, que es una película que te obliga a estar atento, de esas que si te pierdes 5 minutos por ir al baño, vuelves y no acabas de entender qué sucede.

En cuanto al final, es una coña a lo "Blade Runner", con una peonza en lugar de un unicornio, pero no es un final abierto sino un mero juego con el espectador.

"Olvídate de mí" es una genialidad y espero poderle dedicar un post algún dia.